Uso del español

Tal y como se ha explicado en apartados anteriores (véase "Autor"), considero la lengua un factor esencial e importantísimo en todos y cada uno de los actos comunicativos formales que llevamos a cabo diariamente. El uso preferencial de ciertos términos frente a otros o la creación de nuevos, que evidencien la existencia de nuevas realidades, puede incluso acarrear consecuencias sociales, psicológicas, económicas... Por ello, es un tema con el que hay que tener sumo cuidado.

En especial, los biólogos y las biólogas, responsables de salvaguardar la biodiversidad y divulgar sobre su ineludible relevancia, debemos ser también responsables en el uso que hacemos del lenguaje, procurando proteger la diversidad lingüística. Y no de cualquier forma, al igual que conocemos lo necesaria que es la riqueza biológica dentro de una especie (el acervo genético, la variedad de morfologías...), debemos procurar reconocer la necesidad de mantener la riqueza dentro de nuestro idioma -el español- (sus dialectos, su vocabulario específico...) y, especialmente, en lo que a nosotros y nosotras más nos incumbe: el lenguaje científico.

Según datos de la UNESCO (1), cada año desaparecen unas veintiséis lenguas indígenas y, con ellas, las culturas asociadas. Estando el español lejos -lejísimos- de desaparecer, no debemos preocuparnos tanto por seguir utilizándolo en nuestras casas (cosa que seguro ya hacemos), como en nuestros trabajos. Recientemente, la cantidad y la calidad (lingüística) de las publicaciones científicas en español ha disminuido en pro de las escritas en inglés y, con esto, se diluye también una visión propia de la ciencia y la investigación, llena de matices tal vez imperceptibles para otros hablantes. Así, debemos procurar redactar siempre en español, para que el conocimiento llegue intacto a aquellas personas con quien compartimos una lengua materna, impregnado de esa visión particular y esos matices. Y, posteriormente, traducirlo correctamente a las lenguas que sea preciso.

En consecuencia a estos preceptos, el presente texto -en formato blog- se escribirá en español, intentando siempre que el lenguaje empleado sea correcto, preciso, con vocabulario técnico, de sintaxis sencilla, claro y lo más inclusivo posible; y evitando el empleo de extranjerismos y malas traducciones de términos generados en otros idiomas. En definitiva: se intentará un buen lenguaje científico. Y, posteriormente, se realizarán las traducciones que se consideren pertinentes, previa petición (véase contacto al final del apartado "Autor").

En cuanto al significado de los vocablos que leáis en este blog, nos remitimos, para los de índole científica, al diccionario de referencia en este área: Diccionario de Botánica de Pío Font Quer (2). Para otros, consulten el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (DRAE). Las excepciones a estas indicaciones se especificarán explícitamente.

Antes de terminar, aclaro que las referencias, que mediante enlace se hagan en unos apartados a los siguientes, se harán: con letras mayúsculas para el apartado "Materiales" y con números árabes para "Bibliografía".

Nada más, espero que estas aclaraciones hayan sido de ayuda para entender mejor el contenido del blog. ¡Seguid navegando!